Liderazgo: una danza consciente
- melibeck
- 22 may 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 30 jul 2025
En muchas conversaciones con líderes a quienes acompaño, la metáfora de la danza aparece una y otra vez. Quizás porque es una de las formas más potentes de graficar el fluir de un equipo y cómo el liderazgo articula ese movimiento colectivo.
“La organización te está abriendo la pista de baile completamente para ti… ¿te la vas a tomar?¿Cómo vas a aparecer? ¿Te atreves a brillar? ¿Cómo vas a invitar a otros a danzar contigo?”
Estas preguntas surgen con fuerza y nos invitan a mirar el liderazgo no solo como la capacidad de dirigir o tomar decisiones, sino como el ejercicio de generar un movimiento colaborativo en torno a un propósito común.
El liderazgo efectivo no se trata únicamente de estrategias o planes, sino de cómo generamos los contextos adecuados para que emerja el fluir, tanto individual como colectivo. Y el gran desafío es: ¿cómo se desarrollan esas habilidades? ¿Cómo se practican? ¿Cómo se encarnan?¿Cómo se transmite, desde la sola presencia, que estás listo para el próximo desafío? ¿Cómo se siente en el cuerpo del líder esa disposición genuina a sostener el espacio?.
Una de las herramientas que ha transformado profundamente mi manera de acompañar líderes es la práctica de los 5Ritmos, una danza meditación en movimiento creada por Gabrielle Roth. En ella, danzamos libremente cinco ritmos que conforman un mapa de conciencia corporal. Es un espacio sin juicio, donde cada uno transita su propio proceso, atento al movimiento del entorno.
Partimos en Fluidez, el ritmo que nos conecta con nuestra base, con el enraizamiento. Nos invita a sentir cómo estamos parados en la Tierra y a reconocer desde ahí nuestro estado interno. A medida que atravesamos los demás ritmos, vamos entrando en contacto con distintas cualidades esenciales del liderazgo:
Fluidez nos enseña a adaptarnos, a movernos con flexibilidad en contextos cambiantes.
Staccato nos invita a poner límites, a decidir con claridad, a comunicarnos con dirección y propósito.
Caos nos desafía a soltar el control, a confiar en el proceso incluso en medio de la incertidumbre.
Lírico despierta la creatividad, la liviandad, el gozo de ser y de inspirar desde un lugar
auténtico.
Quietud nos permite integrar, reflexionar y habitar el silencio lleno de sentido que
también es parte de liderar.
Liderar desde el cuerpo es una danza continua entre estos ritmos. No se trata de controlar cada paso, sino de sentir profundamente y permitir que nuestra presencia auténtica sea la guía.
El embodiment, o la capacidad de habitar el cuerpo como fuente de sabiduría, nos conecta con nuestra autenticidad y nos permite liderar desde un lugar más humano, más real, más presente. Porque liderar no es sólo pensar, es sentir, moverse y resonar.
Si quieres que te acompañe en este proceso, me puedes contactar:
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